martes, 1 de noviembre de 2011

Manos de goma

El cóndor pasa y se posa
desafinando de cetrería improvisada
sobre un brazo ortopédico
en voladora y tétrica metáfora
desde un cielo también algo dudoso.


Con tregua de tres meses responsales
el blue monday primero del otoño
nos coge desprevenidos y con frío
con el armario vacío bostezando
henchido de verano y hasta el moño.


El pulso normalmente tan impropio
desecha la porcelana y sus alturas
por muñecas de cañones y sus carnes
que hilando pendientes e imposturas
nos dejan sin oprobios ni debates.


Los reojos miran hacia alante
y los relojes parecen respetarnos
allí donde veinte minutos son veinte minutos.


La pena abandona los lugares
donde la vida viene a cobijarnos
sin artificios afines a su luto.