El cóndor pasa y se posa
desafinando de cetrería improvisada
sobre un brazo ortopédico
en voladora y tétrica metáfora
desde un cielo también algo dudoso.
Con tregua de tres meses responsales
el blue monday primero del otoño
nos coge desprevenidos y con frío
con el armario vacío bostezando
henchido de verano y hasta el moño.
El pulso normalmente tan impropio
desecha la porcelana y sus alturas
por muñecas de cañones y sus carnes
que hilando pendientes e imposturas
nos dejan sin oprobios ni debates.
Los reojos miran hacia alante
y los relojes parecen respetarnos
allí donde veinte minutos son veinte minutos.
La pena abandona los lugares
donde la vida viene a cobijarnos
sin artificios afines a su luto.
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martes, 1 de noviembre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
Y podría ser un desierto
No desaparecerá nuestra cabeza
entre las dunas.
El cuerpo será nítido
la silueta que nos contó las primaveras
en un recorte, claramente
viajará hacia el ojo del que mira.
No es la huella pozo, cimiento
será por contra el paso
que al paso de la tierra nos empuja
sin prisa inane que nos urja
que no fuera el amor en movimiento.
Aquí mi alma sin su miedo
allí la tuya con el tuyo
los caminos de siempre son trincheras
y la paz ronca como un trueno
que no sabe ser trueno sin su arrullo.
La calma no es opción, sólo la espera
espera ser calmada cuanto antes
sin la distancia feroz que resucita
la próspera búsqueda en que habita
nuestro punto cardinal en dondequiera.
entre las dunas.
El cuerpo será nítido
la silueta que nos contó las primaveras
en un recorte, claramente
viajará hacia el ojo del que mira.
No es la huella pozo, cimiento
será por contra el paso
que al paso de la tierra nos empuja
sin prisa inane que nos urja
que no fuera el amor en movimiento.
Aquí mi alma sin su miedo
allí la tuya con el tuyo
los caminos de siempre son trincheras
y la paz ronca como un trueno
que no sabe ser trueno sin su arrullo.
La calma no es opción, sólo la espera
espera ser calmada cuanto antes
sin la distancia feroz que resucita
la próspera búsqueda en que habita
nuestro punto cardinal en dondequiera.
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