Hay casos en los que pensar
como hecho programático
o como proyección
no es sino temerse de uno mismo
no ya por el mal sobreviniente
sino por la metódica angustia del quizá
o mejor dicho
del quizá nunca.
Y como tengo abolida
la ira personalizada
pero no estoy libre del ágora oscura
donde otros hurgan mi futuro
me acojo a la exposición neutra
a la demostración irretroactiva
y al deseo vital
hermoso
entre lo sumarísimamente razonable.
Tócame los versos
martes, 3 de abril de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
Localizador.- XY374J2
Acordeones de esquina por bandoneones
apretando el viento con desdoro
ante una imagen tuya de mañana
de centella dorada e imposible
cuco del nido donde moro.
Junto al lóbulo rojo el corazón
sesteando de invierno convencido,
halla el miedo allí donde se haya
el hueco de ir a verte cada día
entre un tiempo y otro renacido.
Siempre me paso dos de los sonetos
y más tiempo sin tocarte que quisiera.
No puede ser pecado echarte en falta.
Del pecho al mercado en puente aéreo
tus alegrías nutren mis quimeras
a los pies de ese mundo en que te alzas.
apretando el viento con desdoro
ante una imagen tuya de mañana
de centella dorada e imposible
cuco del nido donde moro.
Junto al lóbulo rojo el corazón
sesteando de invierno convencido,
halla el miedo allí donde se haya
el hueco de ir a verte cada día
entre un tiempo y otro renacido.
Siempre me paso dos de los sonetos
y más tiempo sin tocarte que quisiera.
No puede ser pecado echarte en falta.
Del pecho al mercado en puente aéreo
tus alegrías nutren mis quimeras
a los pies de ese mundo en que te alzas.
martes, 1 de noviembre de 2011
Manos de goma
El cóndor pasa y se posa
desafinando de cetrería improvisada
sobre un brazo ortopédico
en voladora y tétrica metáfora
desde un cielo también algo dudoso.
Con tregua de tres meses responsales
el blue monday primero del otoño
nos coge desprevenidos y con frío
con el armario vacío bostezando
henchido de verano y hasta el moño.
El pulso normalmente tan impropio
desecha la porcelana y sus alturas
por muñecas de cañones y sus carnes
que hilando pendientes e imposturas
nos dejan sin oprobios ni debates.
Los reojos miran hacia alante
y los relojes parecen respetarnos
allí donde veinte minutos son veinte minutos.
La pena abandona los lugares
donde la vida viene a cobijarnos
sin artificios afines a su luto.
desafinando de cetrería improvisada
sobre un brazo ortopédico
en voladora y tétrica metáfora
desde un cielo también algo dudoso.
Con tregua de tres meses responsales
el blue monday primero del otoño
nos coge desprevenidos y con frío
con el armario vacío bostezando
henchido de verano y hasta el moño.
El pulso normalmente tan impropio
desecha la porcelana y sus alturas
por muñecas de cañones y sus carnes
que hilando pendientes e imposturas
nos dejan sin oprobios ni debates.
Los reojos miran hacia alante
y los relojes parecen respetarnos
allí donde veinte minutos son veinte minutos.
La pena abandona los lugares
donde la vida viene a cobijarnos
sin artificios afines a su luto.
lunes, 10 de octubre de 2011
Y podría ser un desierto
No desaparecerá nuestra cabeza
entre las dunas.
El cuerpo será nítido
la silueta que nos contó las primaveras
en un recorte, claramente
viajará hacia el ojo del que mira.
No es la huella pozo, cimiento
será por contra el paso
que al paso de la tierra nos empuja
sin prisa inane que nos urja
que no fuera el amor en movimiento.
Aquí mi alma sin su miedo
allí la tuya con el tuyo
los caminos de siempre son trincheras
y la paz ronca como un trueno
que no sabe ser trueno sin su arrullo.
La calma no es opción, sólo la espera
espera ser calmada cuanto antes
sin la distancia feroz que resucita
la próspera búsqueda en que habita
nuestro punto cardinal en dondequiera.
entre las dunas.
El cuerpo será nítido
la silueta que nos contó las primaveras
en un recorte, claramente
viajará hacia el ojo del que mira.
No es la huella pozo, cimiento
será por contra el paso
que al paso de la tierra nos empuja
sin prisa inane que nos urja
que no fuera el amor en movimiento.
Aquí mi alma sin su miedo
allí la tuya con el tuyo
los caminos de siempre son trincheras
y la paz ronca como un trueno
que no sabe ser trueno sin su arrullo.
La calma no es opción, sólo la espera
espera ser calmada cuanto antes
sin la distancia feroz que resucita
la próspera búsqueda en que habita
nuestro punto cardinal en dondequiera.
lunes, 15 de agosto de 2011
Palomas
Alegre sin alegrías
sólo por el mero devenir
por la frondosidad de las ramas que miro
como mías, y por el mullido colchón
que nos vela inmerso en otros ruidos.
La alegría es una espera
una llamada
otro lobo que no logra masticarnos.
Voy a mover mis pies
porque los tengo
me voy a llegar a la nevera
como escalón de más inhóspitos lugares
y a fingir que puedo con la vida
simplemente
hasta el seguro día en el que pueda.
sólo por el mero devenir
por la frondosidad de las ramas que miro
como mías, y por el mullido colchón
que nos vela inmerso en otros ruidos.
La alegría es una espera
una llamada
otro lobo que no logra masticarnos.
Voy a mover mis pies
porque los tengo
me voy a llegar a la nevera
como escalón de más inhóspitos lugares
y a fingir que puedo con la vida
simplemente
hasta el seguro día en el que pueda.
Cuajo
Voy del equipaje al traje
a la velocidad del olor
cuando evoca y atraviesa el cerebro.
Del cobarde al valiente
del torcido al correcto
del malo al menos malo.
Voy en cuenta atrás
a contrapelo, destapando
a la vez valentías y tristezas
y semáforos fijos en su ámbar
relativizando el daltonismo y los deseos.
Yo
que creo saber tanto
como para coartarme de la risa
me quedo sólo en perfecto gilipollas
desolado frente al armario
y sin saber qué ponerme
para el funeral de mi madre.
a la velocidad del olor
cuando evoca y atraviesa el cerebro.
Del cobarde al valiente
del torcido al correcto
del malo al menos malo.
Voy en cuenta atrás
a contrapelo, destapando
a la vez valentías y tristezas
y semáforos fijos en su ámbar
relativizando el daltonismo y los deseos.
Yo
que creo saber tanto
como para coartarme de la risa
me quedo sólo en perfecto gilipollas
desolado frente al armario
y sin saber qué ponerme
para el funeral de mi madre.
lunes, 13 de junio de 2011
Compañeros de vagón
Antes de mirar con esa atención
al periódico, debieron de ser jóvenes
tuvieron aquel amigo flaco
con el que emborracharse en las fiestas
y olvidar hace ya tanto el mismo pueblo.
Supongo se escondieron
cuando ellos no mandaban
aún, y seguro que corrieron
hasta el circunstancial fuego en el pecho
masticando el corazón, volviendo a casa.
Se percibe la emoción dormida de las yemas
el propio cansancio de uno mismo
hacia el adquirido baile de momentos
que escala con oxígeno las cotas
afanándose en poder con cada día
sin todavía tenerse que hacer muchas preguntas
que no contienen respuesta alentadora.
Me dan pena, y no.
Si acaso por el ejemplo
no me atrevo a criticar nada.
La vida acaba por poder con casi todo.
Su drama no es ser viejos
es parecerlo
de esta ostentosa forma.
al periódico, debieron de ser jóvenes
tuvieron aquel amigo flaco
con el que emborracharse en las fiestas
y olvidar hace ya tanto el mismo pueblo.
Supongo se escondieron
cuando ellos no mandaban
aún, y seguro que corrieron
hasta el circunstancial fuego en el pecho
masticando el corazón, volviendo a casa.
Se percibe la emoción dormida de las yemas
el propio cansancio de uno mismo
hacia el adquirido baile de momentos
que escala con oxígeno las cotas
afanándose en poder con cada día
sin todavía tenerse que hacer muchas preguntas
que no contienen respuesta alentadora.
Me dan pena, y no.
Si acaso por el ejemplo
no me atrevo a criticar nada.
La vida acaba por poder con casi todo.
Su drama no es ser viejos
es parecerlo
de esta ostentosa forma.
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