Alegre sin alegrías
sólo por el mero devenir
por la frondosidad de las ramas que miro
como mías, y por el mullido colchón
que nos vela inmerso en otros ruidos.
La alegría es una espera
una llamada
otro lobo que no logra masticarnos.
Voy a mover mis pies
porque los tengo
me voy a llegar a la nevera
como escalón de más inhóspitos lugares
y a fingir que puedo con la vida
simplemente
hasta el seguro día en el que pueda.
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