martes, 1 de noviembre de 2011

Manos de goma

El cóndor pasa y se posa
desafinando de cetrería improvisada
sobre un brazo ortopédico
en voladora y tétrica metáfora
desde un cielo también algo dudoso.


Con tregua de tres meses responsales
el blue monday primero del otoño
nos coge desprevenidos y con frío
con el armario vacío bostezando
henchido de verano y hasta el moño.


El pulso normalmente tan impropio
desecha la porcelana y sus alturas
por muñecas de cañones y sus carnes
que hilando pendientes e imposturas
nos dejan sin oprobios ni debates.


Los reojos miran hacia alante
y los relojes parecen respetarnos
allí donde veinte minutos son veinte minutos.


La pena abandona los lugares
donde la vida viene a cobijarnos
sin artificios afines a su luto.

lunes, 10 de octubre de 2011

Y podría ser un desierto

No desaparecerá nuestra cabeza
entre las dunas.
El cuerpo será nítido
la silueta que nos contó las primaveras
en un recorte, claramente
viajará hacia el ojo del que mira.


No es la huella pozo, cimiento
será por contra el paso
que al paso de la tierra nos empuja
sin prisa inane que nos urja
que no fuera el amor en movimiento.


Aquí mi alma sin su miedo
allí la tuya con el tuyo
los caminos de siempre son trincheras
y la paz ronca como un trueno
que no sabe ser trueno sin su arrullo.


La calma no es opción, sólo la espera
espera ser calmada cuanto antes
sin la distancia feroz que resucita
la próspera búsqueda en que habita
nuestro punto cardinal en dondequiera.

lunes, 15 de agosto de 2011

Palomas

Alegre sin alegrías
sólo por el mero devenir
por la frondosidad de las ramas que miro
como mías, y por el mullido colchón
que nos vela inmerso en otros ruidos.

La alegría es una espera
una llamada
otro lobo que no logra masticarnos.

Voy a mover mis pies
porque los tengo
me voy a llegar a la nevera
como escalón de más inhóspitos lugares
y a fingir que puedo con la vida
simplemente
hasta el seguro día en el que pueda.

Cuajo

Voy del equipaje al traje
a la velocidad del olor
cuando evoca y atraviesa el cerebro.

Del cobarde al valiente
del torcido al correcto
del malo al menos malo.

Voy en cuenta atrás
a contrapelo, destapando
a la vez valentías y tristezas
y semáforos fijos en su ámbar
relativizando el daltonismo y los deseos.

Yo
que creo saber tanto
como para coartarme de la risa
me quedo sólo en perfecto gilipollas
desolado frente al armario
y sin saber qué ponerme
para el funeral de mi madre.

lunes, 13 de junio de 2011

Compañeros de vagón

Antes de mirar con esa atención
al periódico, debieron de ser jóvenes
tuvieron aquel amigo flaco
con el que emborracharse en las fiestas
y olvidar hace ya tanto el mismo pueblo.

Supongo se escondieron
cuando ellos no mandaban
aún, y seguro que corrieron
hasta el circunstancial fuego en el pecho
masticando el corazón, volviendo a casa.

Se percibe la emoción dormida de las yemas
el propio cansancio de uno mismo
hacia el adquirido baile de momentos
que escala con oxígeno las cotas
afanándose en poder con cada día
sin todavía tenerse que hacer muchas preguntas
que no contienen respuesta alentadora.

Me dan pena, y no.
Si acaso por el ejemplo
no me atrevo a criticar nada.
La vida acaba por poder con casi todo.

Su drama no es ser viejos
es parecerlo
de esta ostentosa forma.

lunes, 23 de mayo de 2011

Traslados

Mi cara enmarca lo que enmarca,
la mano que cubre mi frente
efigie de nubarrones y hospitales,
o esta preocupada barba que me abriga
hoy menos recatada que valiente.

No es espejo del alma suficiente
la ojera preocupada que repasa
el suspiro suspenso de la guarda
como un ángel
que planificara su vuelo más amargo
sin la recompensa bastante de unas alas.

Con el día metido en una bolsa
corro hacia las vidas insalvadas
como correcto denominador de los comunes.

Este cordón umbilical hacia la prosa
perplejo de agujas mal clavadas
ha venido a renacer donde se hunde.
Las duermevelas penan las almohadas
y las almas infectan las baldosas
frente a la última luz adonde acuden.

jueves, 28 de abril de 2011

[sin asunto]

No le pongo un título
aunque lo tenga
o aunque tenga muchos
a la mañana desconfiada y hermosa
que con bocas tapadas en la calle
nos transcurre y envejece, tenue
pese a brillante; alegre
pese a inasible. O quizá por ello.

En esta mañana sin título
en que voy odiando los balones
con la boca pequeña
sin un deseo real de que se pinchen
y los verdes dicen ¿por qué no?
y los edificios
podrían ofrecer su cara más amable,
yo sólo deseo seguir vivo
seguir vivo y a tu lado
ser incapaz de perderte
y saber
saber de esta manera en que lo hago
que el resto de las cosas
ya vendrán.
Alégremente solas.

miércoles, 16 de marzo de 2011

In_conciencia

Una mañana, yo que sé
de lunes por ejemplo
te duele el pecho, aquí
al lado justo del esternón.
Un punto. Como un dedal oscuro.

Tú te palpas
te tocas y a la mente
se viene la palabra enfisema
como si la hubieras estado pronunciando cada día.
Angina de pecho.
Neumotórax.
Recuerdas cada coma
de toda la publicidad anti tabaco
que has visto en tu vida.

De modo que te sientas en la cama
agarras un cigarrillo de la mesa
y te lo fumas con los ojos muy abiertos
preocupado
ante la peregrina idea de morirte.